Tener un hijo no es una obligación social, es una decisión personal

Algo tan lógico como lo que acabas de leer en el título puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para muchas parejas o personas.
Parece que, en algún momento, tener un hijo se convierte en otro punto más de esa lista interminable de lo que «deberías hacer»:
- Tu familia te lo pregunta.
- Tus amigos empiezan a tener hijos como si fueran champiñones tras una buena lluvia.
- Te sientes en la flor de la vida… pero de repente buscas en Internet y parece que el tren se te escapa.
Pues bien, déjame decirte algo: todo eso te tiene que importar una mierda. Así, tal cual.
La decisión de tener un hijo es solo tuya. Bueno, y de tu pareja, si la tienes. No es algo que debas hacer por presión social ni para cumplir expectativas de otros.
Traer una vida al mundo no es cualquier cosa
Cuando decides ser padre o madre, no solo afecta tu vida, sino también la de esa pequeña persona que dependerá de ti en cuerpo y alma.
Y ese peque no merece llegar a un entorno débil o basado en decisiones tomadas por influencia externa.
Un bebé pone a prueba incluso la relación más fuerte. Hay un antes y un después en tu vida.
Eso no significa que debas renunciar a ti mismo/a. Todo lo contrario: primero debes llenar tu propio vaso antes de dar de beber a otros.
Pero, ojo: tener un hijo implica tiempo y amor, y para dar ambos necesitas estar en una posición emocional, mental y física adecuada.
- Tener amor propio.
- Tener amor en tu relación (si la tienes).
- Tener apoyo de familiares y amigos.
- Tener tiempo y disposición para cuidarlo y verlo crecer.
Si alguna de estas piezas no está en su lugar, plantéate si es el momento o si realmente quieres hacerlo.
Y si no quieres ser padre o madre…
Si en tu interior sientes que prefieres invertir ese tiempo y amor en ti mismo/a, no permitas que nadie te haga sentir culpable o egoísta.
Lo verdaderamente egoísta sería tomar esa decisión sin escuchar esa voz interna.
Tu decisión es válida y respetable. Y si alguien no lo entiende, ese es su problema, no el tuyo.
Nos han enseñado a seguir un camino marcado por la sociedad, pero hay momentos en los que debemos detenernos, escuchar lo que realmente queremos, y ser honestos con nosotros mismos.
Porque esta decisión es para toda la vida
Cuando tomes la decisión de tener o no tener hijos, hazlo desde tu corazón y no desde la presión externa.
Al final, ninguno de los que te juzgan estará allí si llegan los arrepentimientos. Sea cual sea el camino que elijas, será tu responsabilidad y deberás vivir con ello.
Yo soy padre de gemelos, y aunque hay días duros y épocas complicadas, no cambiaría mi decisión por nada. Pero sé que esta elección vino desde una convicción firme, no desde lo que otros esperaban de mí.
Un apunte final
La pareja que elijas para dar este paso también marca la diferencia. Pero de eso hablaremos en otro artículo. Por ahora, quiero escucharte a ti.
¿Qué opinas sobre esto? ¿Te has sentido alguna vez presionado/a por lo que los demás esperan de ti? Cuéntamelo, me encantaría saber tu experiencia.